No lloréis, voy al Señor, voy a esperaros en la Gloria. No muero pero mi amor no muere. Os amaré en el cielo como os he amado en la tierra. Todo ha sucedido como ha sido del agrado de Dios. Sea bendito el nombre del Señor. Cúmplase en todo su santísima voluntad. Su vida no se ha extinguido, se ha cambiado por otra mejor. Después de algún tiempo volveremos a ver a quien tanto deseamos conservar. Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. Una lágrima por los difuntos se evapora, una flor sobre su tumba se marchita, una oración por su alma la recoge Dios. Gracias por todo, en mi corazón y mi alma siempre estarás. Eternamente agradecido.
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