martes, 31 de enero de 2023

31. La ciudad nueva

En Granada comenzó mi andadura, mas mi sorpresa no tuvo mesura, la ciudad nueva vacía mi alma, que ahora se siente apenada. Rostros sin cara, sociedad secuestrada, gentes mecánicas, mudas y ancladas, ciudad de fuertes y débiles, sin calma, sociedad de muchedumbres y a la vez solitarias. Mis pasiones lejos quedan ahora, amistades que fueron, amistades lejanas. Pasión y deseo en recuerdos quedaron, esta ciudad los está marchitando.

Anhelos prohibidos, suspiros pasados, penas enterradas, ilusiones nacidas,
avanzo despacio, pisada pausada, comienza mi rumbo en la ciudad figurada.

lunes, 23 de enero de 2023

30. La hamburguesa con bacon

—Y bien, ¿Qué va a tomar? —preguntó el camarero. —Tráigame la hamburguesa con bacon, pero si puede quitarme el tomate por favor, es que me sienta mal al estomago. —De acuerdo, entonces una hamburguesa de bacon con queso y sin tomate. —Ah, ¿la de bacon lleva queso? —Si, en la carta lo indica, si se fija, indica que viene con queso —dijo el camarero. —Entonces no, quíteme también el queso, porque no lo tolera mi cuerpo. —Es mejor entonces que se pida la hamburguesa normal y le quito el tomate y el queso y le añado el bacon. —Perfecto entonces. La hamburguesa normal. ¿Viene con o sin cebolla? —Sin cebolla, pero si lo desea se la puedo añadir como un extra —contestó el camarero. —Si, añádame la cebolla y si puede ser también añada unas rodajas de pepino. —Si quiere la hamburguesa con cebolla y pepino lo mejor es que se pida la hamburguesa mediterránea y le quito el tomate y le añado el bacon como un extra, por el queso no tenemos que preocuparnos porque la hamburguesa mediterránea no lo lleva. —Estupendo entonces, ¿La mediterránea lleva piña o maíz? —Lleva trocitos de piña bañados en jugo de melocotón y no viene con maíz —contestó el camarero. —Soy alérgico al melocotón, ¿podría incluirme los trocitos de piña pero sin bañar en melocotón? —Imposible, nos viene la piña ya envasada y no podríamos separarlo. —Entonces, si puede ser, deme una hamburguesa mediterránea sin tomate, sin piña, que lleve pepino y cebolla y como extra un poco de bacon ¿podría ponerme también un extra de maíz? —Si le añado el extra de bacon y maíz sería mas conveniente que se pidiera la hamburguesa campera tradicional, de cualquier otra forma dudo que en cocina me dejen hacer todos esos cambios, aunque eso si, la carne sería de pollo —contestó el camarero. —No puedo comer pollo, prefiero carne de vaca. —Con carne de vaca tendríamos la hamburguesa de la casa y todos los ingredientes se cobrarían como un extra. —Pero ¿Qué lleva entonces la hamburguesa de la casa además de la carne? —Nada, solo la carne —contestó el camarero. —Pensándolo bien, tráigame mejor un perrito caliente y una cerveza por favor —Usted me dijo que no tolera el queso y todos nuestros perritos vienen rellenos con queso importado de Alemania —Tráigame entonces un vaso de agua, se me ha quitado el apetito. —¿Agua mineral o la prefiere del grifo? —preguntó el camarero. —Sin duda alguna, a veces lo mejor es almorzar en casa...

jueves, 19 de enero de 2023

29. El último deseo

—A vuestro servicio mi señor —dijo una voz profunda. —Por mis dioses, ¿Quién eres tú? —preguntó sorprendido Agustino. —Soy el Genio de la lámpara mágica, ahora vuestro siervo, oh mi señor. Me habéis liberado y por lo tanto os concedo un deseo —respondió el Genio. —Pero si estaba limpiando esta botella vieja de vino y el corcho se disparó por si solo, no comprendo nada. Un Genio de lámpara precisamente no eres —dijo Agustino con ironía. —Lo sé mi señor. Mi envase original era una lámpara pero con el paso del tiempo he ido cambiado de recipientes de cuando en cuando. Pero decidme mi señor, ¿Qué único deseo deseáis? —preguntó el Genio. —Un momento. Normalmente el Genio de los deseos otorga tres deseos y tú solamente me estás ofreciendo uno. —Así es mi señor. Los cuentos mágicos suelen hablar de tres deseos pero en realidad siempre fue un único deseo. Y bien mi señor, ¿Qué deseo tenéis en mente para realizar? —volvió a preguntar el Genio. —Siendo así, déjame pensar...ya lo tengo, quisiera que me concedieras en mi único deseo, la posibilidad de poseer tres deseos mas para poder pedirte —dijo con cara de satisfacción Agustino. —Concedido mi señor. Ahora tenéis tres deseos, ¿Qué deseáis ahora mi señor? —No sé, estoy improvisando sobre la marcha. Déjame pensar de nuevo. Veamos, si me has concedido tres deseos mas significa que no existe una norma que me impida pedir mas deseos, pero si podría suceder que existiera alguna regla que desconozco y que me hiciera gastar uno de mis deseos en algo que no me puedes conceder, ¿Me equivoco Genio? —preguntó Agustino. —¿Es su deseo saberlo mi señor? —preguntó el Genio. —Si, es mi deseo. —Ciertamente mi señor, existen una serie de reglas y normas, pero de momento no ha infligido ninguna de ellas, por eso he concedido lo que me pedisteis —contestó el Genio. —En ese caso —dijo Agustino—, mi siguiente deseo es ser conocedor de todas las reglas y normas que existen a la hora de pedirte deseos —dijo Agustino con firmeza. —Concedido mi señor. Ahora os vuelve a quedar un único deseo, ¿Qué deseáis ahora mi señor? —Lo sé Genio, de hecho ya sé cual va a ser mi siguiente deseo —dijo Agustino. —Decídmelo y os lo concederé —dijo el Genio. —Deseo que siempre que me quede un último deseo por pedir, como es el caso actual, este deseo se convierta en tres deseos mas —sentenció Agustino. —Pero mi señor, si os concediera lo que me pedís tendríais infinitos deseos y jamás podría liberarme de vuestro yugo —dijo contrariado el Genio. —Dime Genio, ¿Cuál es tu mayor deseo personal? —preguntó Agustino dirigiendo su mirada a los ojos del Genio. —Mi señor, esa cuestión jamás me la preguntó ninguno de mis anteriores dueños y debo decir que solamente tengo un anhelo —respondió el Genio. —Entonces, dime, ¿Cuál es ese deseado anhelo? —preguntó Agustino. —Mi deseo es ser libre. La libertad de romper con la maldición eterna que me obliga a estar encerrado, siempre esperando a ser liberado por mi siguiente amo. Pero mi maldición es eterna, puesto que en cuanto hago satisfacer a mi amo en su deseo, vuelvo sin remedio al recipiente del que provengo y de nuevo quedo encerrado, Quisiera ser libre, ser mortal y poder vivir una vida sencilla hasta la hora de mi muerte, sin tener que ser el siervo de nadie nunca mas —respondió el Genio afligido. Dicen que en aquellos tiempos se forjó la leyenda de un ser humano que llegó a hacer grandes proezas, algunos pensaron que era una deidad, otros pensaron que era todo cosa de cuentos, pero en el corazón de un desconocido hombre mortal, siempre albergó un profundo sentimiento de agradecimiento, en el corazón del que hubiera sido por mucho tiempo, un Genio.


lunes, 16 de enero de 2023

28. El primer encuentro

Seguía observando desde su asiento, en la grada superior del teatro, a aquella hermosa y bella joven que actuaba en el escenario. Marcus no podía apartar la mirada del hipnotizador encanto que ella desprendía. Sacó de su bolsillo su esfera metálica y marcó una combinación de cinco pulsaciones. Al instante, todo se paralizó a su alrededor. El tiempo, inerte y estático se hizo suyo. Miró su reloj y comprobó que las manecillas no avanzaban, por lo que decidió adentrarse entre la muchedumbre de las gradas, a la que fácilmente podía apartar con su manos para apresurar su paso hacia ella. Casi había llegado, estaba en el escenario, a dos metros, tal vez tres para poder estar a su lado. La belleza de la joven de nuevo le cautivó. Absorto de su esplendor, no se percató que su tiempo de reinicio ya se había superado y todo estaba a punto de volver a su orden. Marcus desconocía que al utilizar el mecanismo, el tiempo perdido debía volver a su estado natural y debía recuperar los segundos que el Universo había estado paralizado a sus deseos. Ante sus ojos, como si de una película en cámara rápida estuviera presenciando, observó como todos los espectadores y actores se movían a toda velocidad, recuperando el tiempo perdido y como ella, desgraciadamente, desaparecía por uno de los lados del escenario. Debía volverla a ver...

viernes, 13 de enero de 2023

27. El escrito interminable

Nueva hoja, nueva línea: «solo trabajo y nada de juego hacen de mi un chico aburrido» — escribía una y otra vez en el inmenso salón del desalojado hotel situado en las nevadas montañas del norte. Mientras, miraba de reojo el hacha que permanecía a su lado y decidía escoger un entretenimiento diferente para terminar con el embotamiento, el pobre y atormentado señor Torrance.

martes, 10 de enero de 2023

26. Sueño interrumpido

Se despertó tras tener un sueño realmente extraño.
Beto se incorporó de la cama medio somnoliento e intentó por unos instantes recordar el sueño que acababa de tener:
«Andaba por la calle y una vendedora se le acercaba insistiendo que le comprara un decimo de la lotería de Navidad.
—Compra este número jovenzuelo, cómpralo que seguro que te va a tocar —decía la vendedora.
—Señora, lo siento pero tengo prisa y no llevo dinero encima —contestaba Beto.
—Vamos joven, no lo dudes, el 05470 es el número que va a tocar, no lo rechaces.»

Beto seguía medio dormido, escuchaba a su hija de tres años de edad volver a llorar sin cesar y mientras intentaba calzarse las zapatillas, miró su reloj, eran las 05:47:00 exactas. No podía ser, ¡era el mismo número del sueño!

Llegadas las 11:00 horas de la mañana se dispuso a bajar al primer establecimiento de loterías que tuviera mas cerca para poder comprar el número soñado.

—Buenos días, me gustaría saber si tienen algún número de Navidad que termine en 470 —dijo Beto.
—Déjeme mirar —contestó la encargada—. No, no tenemos nada, pero puedo mirar si tenemos algo por internet.
—Si por favor —contestó Beto.
—Acabado en 0 solo nos queda un número...veamos, sería el 05470.

La cara de Beto se lleno tanto de asombro como de felicidad.

miércoles, 4 de enero de 2023

25. El Camino

Ya era tiempo de volver a caminar. Su rodilla derecha había necesitado de unos días de descanso ya que tras una semana de caminata, sus piernas aun no se adaptaban adecuadamente a los diversos terrenos por los que se estaba enfrentando. Era la primera vez que se aventuraba a realizar el Camino de Santiago.

Acababa de llegar al puesto de información del peregrino, en Villaviciosa, tras una jornada de cinco horas caminando desde que salió del pueblo de La Isla. Quedaban cuatro o cinco peregrinos delante suya y empezó a escuchar un alboroto. Al parecer, había que decidir si seguir caminando el resto de la etapa continuando por el Camino del Norte o hacer noche en la ciudad y comenzar al día siguiente por el Camino Primitivo, en dirección a Oviedo.
Era una decisión que había que tomar con brevedad, ya que si se decidía seguir por el Norte, había que comer y seguir caminando unas horas mas. En cambio, si se escogía el Camino Primitivo, la mejor opción era descansar de la etapa del día, buscar alojamiento y planificar la nueva ruta con calma.

El peregrino no sabía que hacer, pero la posibilidad de cambiar la ruta le parecía interesante. Su rodilla ya llevaba cinco horas caminando y no le parecía mala idea descansar hasta el día siguiente. Ahora necesitaba comer y buscar un lugar donde poder pasar la noche.

Algunos de los peregrinos que se había encontrado en el puesto de información le invitaron amablemente a comer juntos en algún bar o restaurante de la ciudad, por lo que el peregrino aceptó gustosamente la invitación. De esta forma podría escuchar los pareceres de cada uno de ellos, tanto de los que habían decidido seguir el Camino del Norte como aquellos que seguían con dudas o habían pensado cambiar de ruta para enfrentarse al que se consideraba uno de los caminos mas bonitos del Camino de Santiago.

Entró por la puerta del restaurante y tras despojarse de su mochila y acomodarse un poco, se sentó en una angosta mesa redonda de madera. Había ya sentados una pareja de peregrinos españoles, una chica francesa y a su lado, ella, la madrileña. El peregrino le sonrió cordialmente, sin saber 
realmente ninguno de los dos que estaban a punto de empezar juntos, el Camino de sus vidas.