martes, 10 de mayo de 2022

16. La espesa niebla

—¿Cómo consiguió llegar hasta aquí? —preguntó el Teniente Arnau al soldado. —Me ha traído mi compañero de escuadrón, mi Teniente —respondió con voz cansada el soldado Sergio. —¿Qué compañero, soldado? —preguntó el Teniente Arnau. —el cabo Jaime Pozos —respondió el soldado Sergio —. Yo estaba herido, escondido entre la maleza, de noche y con frio y de repente una espesa niebla me rodeó y sentí que me llamaban por mi nombre. Pude reconocer la voz de mi compañero y le grité para que me localizara. Al poco tiempo, el cabo Pozos me encontró, me ayudó a levantarme, me sostuvo para no desfallecer y estuvimos caminado varias horas hasta la madrugada, donde por fin pudimos alcanzar a la vista el campamento base. Después, me desmayé debido a los intensos dolores que padecía en la pierna derecha y ya no recuerdo mas, mi Teniente. —Dejémosle descansar —dijo el Teniente dirigiéndose a los enfermeros —, ya hablaré de todo esto con el soldado cuando se encuentre mejor, al parecer aun sigue teniendo algunos delirios. Sin duda, es un milagro que haya podido llegar con vida al campamento base —sentenció el Teniente mientras desparecía por la puerta de la tienda en la que se encontraban. —¿Por qué estoy delirando? —preguntó Sergio confundido a los enfermeros, —todo lo que acabo de decirle al Teniente es cierto. —Tranquilo Sergio, no te preocupes. Nadie duda de tu historia pero debes saber que el cabo Jaime Pozos fue encontrado sin vida hace tres días en el campo de batalla, justamente tres días antes de que tú llegaras a este campamento base.

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