Sentado sobre una roca, aquel ser profundizaba en sus pensamientos. Eran muchos los que habían sido engañados, torturados y masacrados mediante sus artimañas deshonestas y crueles. Como en la mayoría de las ocasiones, él solo facilitaba el camino que alimenta la ira, la envidia, la lujuria y todos los pecados capitales que habitan constantemente en todos ellos. En el fondo, le fascinaba ser así y presenciar como todas esas ingenuas vidas habían perecido, fruto de la codicia materialista inerte que les posee. Miró hacia arriba y con una pequeña sonrisa, decidió volver a aquel mundo repleto de lastimosas almas a las que seguir atormentando.
2001 Micro Cuentos
Pequeñas historias para breves momentos
martes, 4 de julio de 2023
viernes, 21 de abril de 2023
54. Cinco horas con Carmen
—La verdad es que no lo entiendo— exclamó Mario —. Me he pasado la velada escuchando tus reproches y tus quejas, tus enfados y tus pensamientos y justo ahora, justo al final, me confiesas que quien realmente era infiel en la relación eras tú y encima, ¡quieres que te perdone!. Me has puesto en duda a lo largo de todas estas horas. Incluso te has quejado amargamente de mis formas y de mis modos. Pero no seré yo ahora quien me queje, ya que en mi estado actual y como me has venido repitiendo a lo largo de la noche, el sentido de nuestras vidas ha llegado a su conclusión, al menos, a una de ellas, que es la mía.
Tú sabías perfectamente que siempre he sido un hombre de fé y que leer la Biblia siempre ha sido una de mis pasiones, como lo era montar en bicicleta o mi gusto por tratar por los asuntos de la política. Es cierto que no te compré nunca tu deseado 600 pero para mí no era el objetivo a perseguir, mas bien era el tuyo y tu deseo continuo de aparentar un status social. Siempre con las apariencias por encima de nuestras posibilidades.martes, 18 de abril de 2023
53. La contraseña
—Perdone, ¿podría decirme la contraseña del wifi? —preguntó el huésped. —Si por supuesto, sería "51" —respondió el hostelero. —51 —dijo el huésped. —con letras. —Ah, ¿escrito 51 con letras? —preguntó el huésped. —No, 51 en números y luego escribe "con letras" todo junto y sin espacios. —Entonces ¿escribo literalmente "con letras" y sin espacios? —preguntó el huésped. —Eso es, escribe el número 5, luego el número 1 y después todo junto y sin espacios, "conletras". —Perfecto, 51conletras —dijo el huésped. —Muy bien, ahora le sigue 34 escrito con letras. —34 y ¿escribo todo junto y sin espacios "escritosinletras"? —preguntó el huésped. —No, ahora el número 3 escrito con letras y el número 4 escrito con letras. —Ah, entiendo, ahora solo escribo los números pero en letras, sería por lo tanto 51-con-letras-tres-cuatro —dijo el huésped. —Correcto, después le sigue 287 con números. —287 con números...pero ¿escribo "con números" todo junto y sin espacios? —preguntó el huésped. —No, 287, con números, tal cual. Escribe el número 2, el número 8 y el número 7, no tiene que escribir el literal "con números". —Vale vale, lo entiendo, entonces la contraseña sería "51-con-letras-tres-cuatro-2-8-7", ¿verdad? —preguntó el huésped. —Si, pero por último tendría que poner 119 escrito con letras, todo junto y sin espacios. —Esta vez si lo he entendido, escribo uno, uno y nueve en letras y lo escribo todo junto y sin espacios —dijo el huésped. —Si, es correcto, escribe el número 1 en letra, otra vez el número 1 en letra, el número 9 en letra pero después escribe el literal "todojuntoysinespacios" todo junto y sin espacios. —Ah, ya lo tengo, entonces la contraseña sería "51-con-letras-tres-cuatro-2-8-7-uno-uno-nueve-todo-junto-y-sin-espacios", ¿algo más?. —Ya estaría. —Muchas gracias —dijo el huésped—, creo que la próxima vez que quiera saber una contraseña pediré que me la den por escrito. —Como usted desee, aunque nunca hemos tenido problemas a este respecto cuando la he facilitado —concluyó el hostelero.
sábado, 15 de abril de 2023
52. A mi padre
No lloréis, voy al Señor, voy a esperaros en la Gloria. No muero pero mi amor no muere. Os amaré en el cielo como os he amado en la tierra. Todo ha sucedido como ha sido del agrado de Dios. Sea bendito el nombre del Señor. Cúmplase en todo su santísima voluntad. Su vida no se ha extinguido, se ha cambiado por otra mejor. Después de algún tiempo volveremos a ver a quien tanto deseamos conservar. Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. Una lágrima por los difuntos se evapora, una flor sobre su tumba se marchita, una oración por su alma la recoge Dios. Gracias por todo, en mi corazón y mi alma siempre estarás. Eternamente agradecido.
lunes, 10 de abril de 2023
51. En el dentista
—Ya estaría señor Palermo. Enjuáguese la boca y no se levante en unos minutos —dijo el doctor Molera. —¿Y podré comer después con normalidad? —preguntó el señor Palermo. —Si, puede comer con toda tranquilidad pero evite comer por el centro —dijo el doctor Molera. —No se preocupe por eso doctor, hoy como en casa de mi abuela. —La próxima semana tenemos cita para la revisión de la muela —dijo el doctor Molera. —¿Será necesario tener que extraerla doctor? —preguntó el señor Palermo. —Si observamos que la muela estuviera muerta, tendríamos que ponerle una corona —dijo el doctor Molera. —No se preocupe por eso doctor, prefiero que la enterremos sin ceremonias —dijo el señor Palermo. —Tendremos que analizar su aspecto dentro de siete días. —Siento haber venido hoy en chándal y sin afeitar, pero vendré más presentable la próxima semana —dijo el señor Palermo. —Lo importante es que evite comer por el lado en el que está la muela —dijo el doctor Molera. —¿Usted piensa que haya posibilidades que pueda perderla? —preguntó el señor Palermo. —No se preocupe por eso señor Palermo, llegado el caso, se la entregaré en una cajita con candado —respondió el doctor Molera.
viernes, 7 de abril de 2023
50. Donde la Esperanza Fructifica
Añorado buen carpintero, deseoso emprendió la faena, gastando horas incansablemente, juntando kilos de madera, noble obra prima quiso realizar, sentándose tarde usualmente a trabajar. Un veloz xilófono y zigzagueante, acompasaba brillantemente los compases, donde el fuego le guiaba hacia la ilusión, juntos kilómetros. Los momentos nunca olvidarían, pues querían recordar siempre todo, un Universo vibrante y zafiro.
martes, 4 de abril de 2023
49. Poetas en discordia
«En la barca sin rumbo, se desencadena la tragedia. Marineros hambrientos, navegan desalentados. Miradas cobardes, rugir de tormentas. Llegarán a puerto, miserables almas sin gloria» —dijo Gabriela. —Perdóname, pero no lo entiendo. En ese poema no hay ningún tipo de rima —dijo Gustavo. —Claro, porque es un poema de rima libre —contestó Gabriela. —Si no tiene rima, no puedes llamarlo rima —dijo Gustavo. —Claro que puedo, ya que es una rima libre —contestó Gabriela. —Te lo explicaré más concisamente. La rima es la repetición de una serie de sonidos que se indican en el verso a partir de la vocal acentuada que está ubicada en la última palabra. Y en tu poema, no existe ni rima asonántica, ni consonántica, ni nada que se le parezca. Por lo tanto, no es una rima —dijo Gustavo. —Es una rima por mucho que me insistas o quieras darme lecciones de cátedra —contestó Gabriela. «Navegando sin rumbo, el navío se encuentra. Marineros hambrientos, muerta que acecha. Miradas de engaño, presagio de tormenta. con pavor todos temen, poder llegar a la meta» —pronunció con tono profundo Gustavo. —Muy aburrido, sigo prefiriendo mi rima libre —dijo Gabriela —Querrás decir que sigues prefiriendo tu no rima, porque tu poema no tiene rima —contestó Gustavo. —Cansada me tienes, si saberlo es lo que quieres —dijo Gabriela. —Con pareados te entiendo y me dejas más contento —dijo Gustavo. —Mas rimas no haré para tu satisfacción, aunque te pese en el corazón —dijo Gabriela.. —Gratificado ya he quedado, aunque tu no rima, no sea de mi agrado —concluyó Gustavo.
sábado, 1 de abril de 2023
48. Alimentación equilibrada
—¿Vas a tomarte ese pedazo o me lo puedo comer yo? —preguntó Madeleine. —Cómetelo tú si quieres, yo ya he quedado prácticamente saciado —contestó Neil. —La verdad que no entiendo como puede haber algunos que sigan prefiriendo comer lechuga, con lo bueno que está esto —dijo Madeleine. —En cierta forma casi mejor, así tenemos menos competencia —contestó Neil. —La carne ya no es lo que era y la culpa la tienen los malditos procesados, repletos de grasas saturadas. Normal que muchos hayan optado por lo vegetal —lamentó Madeleine. —Ni la carne ni casi nada. Debemos tener el colesterol por las nubes —dijo Neil. —Y no solo la carne, piensa en los azúcares, totalmente procesados. Aunque fíjate que con mi exquisito paladar no detecto que haya en este caso demasiado endulzante —dijo Madeleine. —Seguro que los lleva aunque no lo estés apreciando. Ahora todo está repleto de conservantes, saborizantes y colorantes —contestó Neil. —Insisto, toma este pedazo, esta realmente sabroso. Seguro que este llevaba una vida muy natural y equilibrada —dijo Madeleine. —Pues tienes razón, nunca había comido un pedazo de carne con tanto sabor. Se me ha abierto el apetito de nuevo, ¿puedes alcanzarme ese trozo de pierna? —preguntó Neil. —Seguramente era granjero o ganadero, no sabría especificarlo con seguridad. Estos últimos días tengo la mente muy dispersa y no comprendo casi nada de lo que hago —dijo Madeleine. —Me sucede más o menos lo mismo. Me acuerdo del mordisco que me propinó aquel loco que tenía la boca ensangrentada y como casi al instante me desvanecí en el suelo. Luego desperté con medio hombro en carne viva pero curiosamente no me dolía. Aunque si recuerdo el apetito atroz que he tenido desde entonces —dijo Neil. —Terminémonos esa pierna e inspeccionemos este pueblo, seguramente haya mas ricas y saludables presas con las que alimentarse —sentenció Madeleine.
sábado, 25 de marzo de 2023
47. La última consulta médica
—Adelante por favor, siéntese y cuénteme, ¿Qué le sucede? —preguntó el doctor Navarro. —No sé si usted se acuerda de mi doctor, pero he venido expresamente a hacerle una visita —respondió Julián. —No, no le recuerdo. ¿Ha estado usted en mi consulta anteriormente? —preguntó el doctor Navarro. —Pero bueno, ¿Cómo no se va a acordar de mi doctor?. Usted me dijo hará ya cinco años aproximadamente, que me quedaba por aquel entonces un mes de mi vida y después, para colmo, me dijo de forma muy coloquial que «mi vida iba a durar menos que un telediario» —respondió Julián. —Vaya, entonces me alegro por usted, ya que si sigue aquí con vida es que efectivamente me equivoqué en mis predicciones. —¿Qué si se equivocó? —respondió Julián totalmente indignado. —Tranquilícese, no veo que haya que ponerse tan nervioso cuando además le veo con aspecto saludable —dijo el doctor Navarro. —Ni puedo ni quiero tranquilizarme y ahora me va a escuchar. Por su culpa, cuando me dijo el poco tiempo que me quedaba con vida, caí en una depresión que me fue minando cada vez mas. Mi mujer intentó sacarme del pozo en el que me estaba hundiendo, pero yo no tenía ganas de hacer absolutamente nada. En el trabajo comenté mi situación y les dije que lo dejaba, que necesitaba todo el tiempo para mi y para disfrutar cuanto pudiera. Además, la depresión por la que estaba pasando me impedía seguir ejerciendo adecuadamente en mis funciones. Un mes más tarde, decidí gastar casi todos mis ahorros en un viaje con mi esposa en un crucero alrededor del mundo que duraba tres meses, pero todo se volvió mas difícil aún, ya que yo no estaba disfrutando del viaje y mi mujer se desesperaba por mis continuos malos comportamientos y mis pocas energías. Al final no llegamos a terminar el viaje porque teníamos innumerables discusiones en el crucero y era mejor volver a casa e intentar solucionar nuestros enfados mas discretamente. Siguieron pasando los meses y mi depresión era bastante pronunciada. Mi mujer empezaba a estar cansada de mis malos modales y mi aptitud frente a lo que estaba viviendo. Tiempo después, entregué en donación el resto de mis ahorros a mi mujer y solamente me quedé con un poco de dinero para los posibles gastos de los últimos días que me quedaran con vida. Pero ese "último telediario" nunca llegaba y yo seguía con una fuerte depresión, mientras mi mujer seguía totalmente hastiada de mis continuos cambios de humor. Siguieron pasando los meses y finalmente sucedió, mi mujer llegó a su propio límite y me pidió la separación y yo, al no tener casi nada de dinero, no tenía la capacidad de entrar en pleitos y juicios, por lo que perdí todo, la casa, el coche, los bienes que teníamos en común. Quedé arruinado, solo y para colmo sin trabajo. Intenté pedir volver a reincorporarme pero en mi Empresa ya no era necesario mi perfil. Como además me fui de mi Empresa por voluntad propia no tenía derecho al paro, así que tuve que pedir una ayuda por precariedad a la Comunidad a la que pertenezco, ayuda que tardó bastante en que se me concediera y que por supuesto no me iba a sacar de la pobreza. Empecé a buscar en albergues y lugares de acogimiento para el necesitado, ya que no tenía ni para comer ni para dormir. En la desesperación, decidí realizar pequeños hurtos de poca monta, una cartera por allí, un bolso por allá. Pero obtenía poco dinero con eso y realmente no cubría mis más precarias necesidades. Me decidí ir entonces a por botines más grandes y finalmente planifiqué el asalto a un modesto banco de la ciudad y claro, al estar solo y con lo poco hábil que soy para estas cosas, me pillaron a la primera. El juez fue benevolente conmigo en esa primera ocasión y debido a mis circunstancias personales, me impuso una pequeña amonestación y a realizar varios trabajos sociales durante seis meses. Pero esto no llegó a solucionarme el problema que seguía arrastrando y poco tiempo después, ante la necesidad de tener que conseguir dinero, volví a intentar un segundo atraco a un banco. Aunque esta vez si me salió bien la jugada y estuve varios meses viviendo con cierta soltura, aunque escondido permanentemente para que no me localizaran. Unos meses mas tarde me tendieron una emboscada y en una redada me volvieron a coger. En mi siguiente visita al juez ya no fue tan condescendiente y como había robado mas de medio millón de euros, me declararon culpable y una pena de prisión de tres años. Los primeros meses en prisión fueron bastante complicados, recibía palizas en los baños e incluso se intentaron sobre pasar conmigo en más de una ocasión. Los reclusos pensaban que yo tenía guardada la cantidad que había conseguido de mi segundo robo al banco, por lo que sufría constantes persecuciones e instigaciones contra mi. Tras más de un año de vivir una auténtica pesadilla como preso, por fin dejaron de molestarme y se dieron cuenta que simplemente era un pobre desgraciado. En ese tiempo de tranquilidad me dediqué a mejorar la biblioteca y a dar clases de formación para los presos más necesitados. Gracias a esta labor conseguí que se me respetara y pudiera vivir con más apacibilidad dentro de aquella cárcel. Finalmente, hace una semana me dieron mi carta de libertad condicional. Y ahora es el momento de pedirle a usted explicaciones. —Un momento, creo que ahora le recuerdo. Déjeme consultar un momento su historial señor Anastasi —dijo el doctor Navarro. —¿Anastasi?, yo me apellido Astasi, ¡Julian Astasi! —exclamaba Julián con desesperación. Julián se acercaba enérgicamente hacía el doctor Navarro, quien permanecía intimidado en su sillón, sintiendo como «su vida iba a durar menos que un telediario».
miércoles, 22 de marzo de 2023
46. Suposición evidente
El informe policial aclaraba lo sucedido. Después de mas de dos años de inactividad criminal, nuevamente, los hermanos Díaz habían perpetrado un robo a un banco a cara descubierta, armados hasta los dientes. Las cámaras de seguridad habían reconocido sus rostros pero al igual que en sus robos anteriores, la operación se había realizado en escasos minutos. Tiempo suficientemente corto como para que los comandos especiales no hubiesen tenido forma de llegar para poder interceptarlos. —¿Qué hacemos ahora inspector? —preguntó el oficial Alcedo. —Disuelvan todos los controles que se hubiesen establecido tanto en carreteras como en las estaciones de tren más cercanas y dirijan a todos los equipos al aeropuerto. Deben bloquear todas las salidas y chequear todos los vuelos. Sin duda alguna, van a escapar en avión —aseveró el inspector Orlando. —Pero no estamos seguros que vayan a tomar ningún vuelo, ¿Cómo puede estar tan seguro inspector? —Muy fácil, es bien sabido que los Díaz pasan volando —respondió el inspector Orlando con confianza.