Añorado buen carpintero, deseoso emprendió la faena, gastando horas incansablemente, juntando kilos de madera, noble obra prima quiso realizar, sentándose tarde usualmente a trabajar. Un veloz xilófono y zigzagueante, acompasaba brillantemente los compases, donde el fuego le guiaba hacia la ilusión, juntos kilómetros. Los momentos nunca olvidarían, pues querían recordar siempre todo, un Universo vibrante y zafiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se amable por favor. Cualquier comentario inapropiado será censurado