miércoles, 12 de enero de 2022

10. Extraña conversación

Los dos se mantenían muy concentrados con su merienda, nada les distraía. Ninguno de ellos dejaba de masticar y engullir como si fuese un gran festín.

—Por las ordenes encomendadas, debemos permanecer aquí comiendo hasta que sea necesario, no debemos fallar con la misión —dijo uno. —Si todo va bien y por lo que nos ha dicho el jefe, tenemos que entretenerles en esta posición hasta que piensen que nuestro ataque proviene del sótano. En ese momento les obligaremos a subir hacia arriba de la casa, donde les aguarda en la azotea una agradable sorpresa —contestó el otro con tono de vanagloria. —Ciertamente —dijo uno mientras masticaba sin descanso—, nunca me hubiese imaginado que este tipo de carne estuviera tan sabrosa. A escasos metros, el soldado Pérez y el sargento Lozoya contemplaban nerviosos la situación. —Dispárales de una vez —ordenó el sargento Lozoya—, es horripilante verles devorar de esa forma tan repugnante. —Solo estaba observándoles —respondió el soldado Pérez—. Da la impresión que aunque estén mascullando y soltando esos horribles alaridos, parece como si estuvieran manteniendo algún tipo de conversación entre ellos dos. —No digas sandeces, eso es imposible. Son unos malditos muertos en vida, sin cerebro ni capacidad de pensar... Termina con esto, acabo de ver un gran grupo acercándose por el sótano, así que es primordial que nos dirijamos cuanto antes hacia la azotea. Vamos, dispárales de una vez, tenemos que irnos.

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