sábado, 25 de febrero de 2023

38. El siguiente amanecer

Llevaban juntos prácticamente desde hacia varias horas de esa noche de verano, Sus miradas eran mutuas y penetrantes, bailando al unísono, al ritmo que la propia naturaleza les rodeaba entre hermosas hojas y arboledas, Sus cuerpos permanecían estrechamente ligados, uno soportando el peso del otro en un intimo coro de silenciosas, tímidas y ensimismadas caricias. —No podré soportar echarte de nuevo de menos —le dijo él con dulzura. —No sufras mi amor, tal vez pronto estaré de nuevo a tu lado —le respondió con mansedumbre ella. Y en los primeros rayos de sol, aquella minúscula gota de rocío salió del suave tacto del pétalo que le sustentaba y se evaporó.


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