miércoles, 25 de mayo de 2022

18. De olmos y peras

Ella se ofuscaba y buscaba la forma, que fuera norma, de hacer posible lo imposible. Al sabio pidió consejo, con agravio comprendió que era tema complejo. A filósofos preguntó con entusiasmo, mas de ellos recibió tan solo sarcasmos, rotunda lección llegó a discernir, pedir es un colmo, las peras al olmo.

martes, 17 de mayo de 2022

17. El ramo de flores

—Buenos días, deme un ramo de flores por favor —dijo el muchacho. ¿Qué tipo de flor buscabas? —respondió la florista. —Pues necesitaría su ayuda ya que es un regalo para una persona realmente encantadora —dijo el muchacho. —Por lo que veo, es para alguien que es muy especial para ti ¿verdad?. Las orquídeas son flores muy especiales, a mi personalmente me encantan. Llévale si quieres esas. —Genial, ¡gracias por el consejo! —exclamó el muchacho—. Si, son para alguien especial —prosiguió—, de hecho siempre tiene una agradable sonrisa, amable y tierna. Su forma de actuar expresa mucho de la bondad interior que alberga. —Vaya jovencito, veo que te tiene muy encandilado. Seguro que se alegrará de recibir tu gesto de buen grado. —¿Qué le debo? —preguntó el muchacho. —Serían 20 euros —respondió la florista. —Tenga, aquí tiene —dijo el muchacho entregándole el precio acordado. —Aquí tienes las orquídeas y muchas gracias —dijo la florista extendiendo el ramo de flores hacia el muchacho. —No hace falta que me las entregue —dijo el muchacho mirando directamente a la florista y mostrando la mejor de sus sonrisas —porque el regalo ya ha llegado a su destino.

martes, 10 de mayo de 2022

16. La espesa niebla

—¿Cómo consiguió llegar hasta aquí? —preguntó el Teniente Arnau al soldado. —Me ha traído mi compañero de escuadrón, mi Teniente —respondió con voz cansada el soldado Sergio. —¿Qué compañero, soldado? —preguntó el Teniente Arnau. —el cabo Jaime Pozos —respondió el soldado Sergio —. Yo estaba herido, escondido entre la maleza, de noche y con frio y de repente una espesa niebla me rodeó y sentí que me llamaban por mi nombre. Pude reconocer la voz de mi compañero y le grité para que me localizara. Al poco tiempo, el cabo Pozos me encontró, me ayudó a levantarme, me sostuvo para no desfallecer y estuvimos caminado varias horas hasta la madrugada, donde por fin pudimos alcanzar a la vista el campamento base. Después, me desmayé debido a los intensos dolores que padecía en la pierna derecha y ya no recuerdo mas, mi Teniente. —Dejémosle descansar —dijo el Teniente dirigiéndose a los enfermeros —, ya hablaré de todo esto con el soldado cuando se encuentre mejor, al parecer aun sigue teniendo algunos delirios. Sin duda, es un milagro que haya podido llegar con vida al campamento base —sentenció el Teniente mientras desparecía por la puerta de la tienda en la que se encontraban. —¿Por qué estoy delirando? —preguntó Sergio confundido a los enfermeros, —todo lo que acabo de decirle al Teniente es cierto. —Tranquilo Sergio, no te preocupes. Nadie duda de tu historia pero debes saber que el cabo Jaime Pozos fue encontrado sin vida hace tres días en el campo de batalla, justamente tres días antes de que tú llegaras a este campamento base.

viernes, 6 de mayo de 2022

15. Despreocupado y feliz

—No entiendo porque todos nosotros tenemos que seguir aquí siempre obedeciendo sin rechistar y sin discusión posible, mientras que tú nunca ofreces ni razonamientos ni explicaciones y todos acatan sin oposición alguna, de verdad que no lo entiendo.

—Algún día lo entenderás compañero, de momento solamente puedo decirte que sigues siendo el número treinta y dos. Y tal como se lo dijo, marchó despreocupado y feliz el afamado "Artículo 33"

martes, 3 de mayo de 2022

14. El Elegido

Neospirit subió por las escaleras hacia el último corredor de la fortaleza.

Los soldados le seguían los pasos muy de cerca pero ya casi era imposible detenerle, estaba a escasos metros de la puerta principal que daba acceso al despacho del Rey Gormuth. De un fuerte golpe Neospirit abrió la puerta que cerró rápidamente obstaculizando su apertura con una pesada estatua del dios de las pestilencias Slarziagh "El desolador" —Por fin llegaste, os estaba esperando impaciente, aunque debo confesar que pensaba que ibais a presentaros antes —dijo Gormuth. —No me habléis como si me conocierais, he venido a restaurar la paz y si es necesario, mataros —respondió Neospirit con gesto airado mientras desenvainaba su enorme espada. —¿Restaurar la paz?¿matarme?, por favor señor, creo que andáis muy confundido, yo soy quien mantiene el orden en esta ciudad, no veo razón alguna por la que deseéis matarme. —Habéis llevado con vuestro reinado tiempos de injusticia a esta ciudad y a sus pobres gentes —dijo Neospirit, —gentes a las que habéis maltratado con vuestra avaricia despiadada. —Os creía más inteligente y perspicaz para ser el Elegido, ya veo que solo os basáis en habladurías sin sentido de un pueblo ignorante que os alienta a insultarme, falacias y mentiras que no se aproximan a la realidad —respondió Gormuth. —Yo no soy ningún Elegido, en todo caso seré quien ponga fin a tanta maldad y pienso acabar con vos. ¡Preparaos para morir! —exclamó Neospirit. —Tu valentía es loable querido, pero creo que desconocéis toda la información que yo dispongo y que requiere ahora de vuestra atención —respondió Gormuth apoyándose levemente sobre una de las angostas mesas de la estancia. —¿A qué os referís?, ¡hablad! —pronunció Neospirit en posición de ataque. —Debéis relajaros. Bajad vuestra espada y os explicaré en detalle, no tendremos mucho tiempo antes de que lleguen los soldados. —Hablad sin premura o la muerte os llegará sin vacilar—respondió Neospirit. —Lo que desconocéis es que tuvisteis una hija, la cual nunca falleció. Su madre os mintió y vuestra hija fue escondida a vuestros ojos porque no os deseaba como padre, tal vez como el amante que una vez fuisteis, pero en nada mas. ¿Qué madre querría un futuro miserable para su hija como el que vos podríais proporcionarle? Sin duda alguna, sabiendo de vuestra condición, la madre, vuestra amante, no deseaba un lastimero porvenir para su hija. —¡Estáis mintiendo, sois un embustero! —gritó con fuerza Neospirit volviendo de nuevo a una posición de ataque. —Querido infeliz , lamento decirte que lo que os cuento es totalmente cierto. Habéis sido alzado por azares del destino, elegido por el pueblo llano como si de un enviado divino fuerais, como un supuesto líder que me derrocaría a mi y a mi reino. ¿Acaso no pensabais que os investigaría para saber de vuestras debilidades?. Y esa debilidad me lleva ahora a comunicaros que conozco del paradero de vuestra hija pero evidentemente, si me dais muerte, jamás sabréis la verdad de todo lo acontecido. —¿Dónde está mi hija?—preguntó consternado y desolado Neospirit. —Te hago ahora una suculenta oferta. Convertíos en mi mano derecha y os recompensaré con creces de por vida. A vuestra hija nunca podréis verla, pero os aseguro que vivirá feliz y sin temor alguno, nada le faltará. Dadme muerte, negaos a mi oferta o traicionadme en algún momento y vuestra bella hija acabará en la peor de sus desdichas. Y bien, ¿Qué decidís? Transcurrieron varios años de grandeza y majestuosidad para el beneficio de Gormuth, que siguió atemorizando a su pueblo con crueldad, crudeza y tiranía. Su liderazgo fue tan notable que incluso fue proclamo gran Rey de las Cuatro Tierras del Poniente, título que ningún otro rey hubiera imaginado siquiera en alcanzar. Su fama llegó hasta los lugares más inhóspitos y las historias que del rey se contaron siempre fueron acompañadas de escalofriantes relatos que describían como valerosos caballeros y guerreros rivales perecieron bajo la temida y virtuosa espada del leal súbdito de Gormuth: Neospirit, el Elegido.