viernes, 10 de marzo de 2023

42. Los cinco monos

En la sala ya estaban dispuestos los cinco monos de seguimiento. Estaban hambrientos y llevaban varias horas sin comer. En el centro de la estancia, se situaba una escalera que llegaba hasta casi el final del techo y donde, si se llegaba al último peldaño, permitía obtener un racimo de apetitosos plátanos que colgaban de una cuerda suspendida en el techo. Una sirena sonó en toda la habitación y los monos fueron liberados de sus jaulas, los cuales enseguida empezaron a observar el lugar en el que se encontraban.

Al poco tiempo, uno de los monos se dio cuenta de la existencia del racimo de plátanos que se situaba colgado del techo, por lo entendió que la forma más sencilla de acceder a ellos era subiendo por la escalera. En cuanto el mono subió por la escalera y pisó el último peldaño para atrapar los plátanos, recibió en sus pies una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo, lo cual le produjo la decisión de desistir inmediatamente de su aventura y bajar cuanto antes de aquella escalera. A su vez, un dispositivo automático se había activado y desde todos los rincones de la habitación ahora emergía levemente una gruesa manguera que rociaba a todos los monos con agua completamente helada, hecho que incomodaba terriblemente a todos los monos de la sala que saltaban y chillaban sin saber donde poder evitar el agua que los estaba calando. Una vez los simios se hubieron calmado, otro de los monos se fijó nuevamente en los plátanos que colgaban en el techo muy próximos al final de la escalera, por lo que el nuevo mono quiso también probar a coger el racimo de plátanos que tan suculento se mostraba ante su mirada. El mono subió por la escalera y llegó hasta el último peldaño y al igual que había sucedido antes, recibió una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo. Era tan intenso el dolor que le invitó inmediatamente a bajar hacia el suelo. A su vez, el dispositivo ya se había activado y de las mangueras volvieron a lanzarse fuertes chorros de agua helada que se dispersaban y calaban completamente a todos los monos de la sala. Este proceso se repitió tantas veces cómo fue el deseo de los primates por conseguir los plátanos. A veces repetía en su anhelo alguno de los monos que ya lo había intentado antes y en otras ocasiones probaban fortuna el resto de monos que aún no habían subido por la escalera. El hecho era que pasadas dos horas, todos los simios habían recibido sus correspondientes descargas eléctricas en la escalera, así como habían recibido todos tremendos chorros de agua helada. Los monos estaban desconcertados y no podían llegar a comprender la situación y aunque estaban hambrientos y sabían de la existencia del racimo de plátanos situado al final de la escalera, ninguno de los simios se atrevía tan siquiera a tratar de subir por ella. Tal era la situación que en cuanto alguno de los monos se le ocurría acercarse a la escalera para alcanzar los plátanos, el resto de monos le impedían el paso aleccionándole y aplicándole fuertes golpes por todo su cuerpo hasta que el desorientado mono entendiera que había que desistir de la tentativa. Habían pasado ya varias horas y los primates permanecían hambrientos, sentados en el suelo, sin saber que hacer. Una compuerta pequeña se abrió y uno de los monos fue llevado hacía ella para ser sustituido por un nuevo mono, el cual, enseguida empezó a fijarse en el entorno y en el racimo de plátanos. El nuevo mono, que también llevaba algún tiempo sin comer, decidió dirigirse con decisión hacia la escalera situada en el centro de la sala. En el mismo instante que el nuevo mono posó una de sus manos en la barandilla de la escalera para subir a tomar los plátanos, el resto de monos empezó a agredirle a base de contundentes golpes por todo su cuerpo, mientras todos chillaban y saltaban agitados. El nuevo mono no podía entender nada de lo que estaba sucediendo, pero tras varios tanteos se dio cuenta que evidentemente era un peligro para su vida acercarse a la escalera para subir y lograr coger el apetecible racimo de plátanos. Siguió pasando el tiempo en la sala y los monos permanecían tumbados en el suelo, aburridos y hambrientos pero siempre pendientes que ninguno de sus compañeros se acercara a las escaleras. De nuevo la compuerta se abrió y uno de los antiguos monos fue reemplazado por un nuevo mono que nada sabía de lo que sucedía en aquella habitación.
Como había ocurrido anteriormente, los siguientes pasos se reprodujeron de la misma forma que la vez que entró el primer mono de reemplazo. El nuevo mono tras observar el lugar se percató de la existencia del racimo de plátanos y al estar hambriento decidió encaramarse a la escalera. En cuanto se dispuso a tomar la barandilla de la escalera, el resto de monos, incluido el primero de los monos de reemplazo, se abalanzaron abruptamente contra el nuevo mono que fue sometido a una fuerte paliza, recibiendo golpes por todo su cuerpo mientras todos gritaban y chillaban sin cesar. Tras alguna que otra pausa, el nuevo mono probó toda clase de artimañas para poder acercarse a la escalera, pero el resto de simios le hacían entender que en cuanto se acercara demasiado, su recompensa sería un buen cúmulo de porrazos que no cesarían hasta que desistiera.
Uno por uno, el resto de los primeros monos que aun quedaban en la estancia fueron reemplazados por nuevos monos que nada sabían de lo que acontecía allí. Como en anteriores ocasiones, las acciones se repitieron de la misma forma y cada vez que alguno de los nuevos monos deseaba obtener aquel racimo de plátanos acercándose a la escalera, el resto de monos le obsequiaba con fuertes reprimendas de cachetes y guantazos por haberlo pretendido lograr.
Ahora permanecían cinco monos hambrientos, tumbados y cansados en el suelo de la estancia, molidos a palos entre ellos mismos, inquietos y desconcertados, sabiendo que su excitado apetito estaba al alcance de una escalera, pero por alguna extraña razón, ninguno de ellos se atrevía tan siquiera a intentar hacerse en posesión de aquel suculento racimo de plátanos que permanecía inmóvil, colgado en el techo.

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